martes, 10 de julio de 2007

El Fantasma del Ánfora
I

Hu-Sssong dijo a sus discípulos:

“…Salió al camino un hombre. Cuando alguien dejaba una piedra él la tomaba y la hacía a un lado para que no estorbara el paso a los demás. Si otro tiraba ahí basura él la recogía de modo que la ruta estuviera limpia para todos. Maldecían algunos viandantes y él cantaba. Querían otros empezar pendencias: los incitaba él a la paz.

“¿Para qué haces todo eso? –le pregunto cierto día un peregrino-. Jamás vas a cambiar el mundo”.

“No quiero cambiar el mundo –respondió el hombre-. Quiero cambiarme yo…”.

Así dijo Hu-Sssong. Y los discípulos entendieron la lección: cambia el mundo quien se cambia a sí mismo para ser mejor.

EL

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